Acto de entrega de Premios al Voluntariado de Diaconía Madrid

La fiesta del voluntariado madrileño tuvo lugar, el pasado 25 de junio, en el distrito de Puente de Vallecas, uno de los más castigados por las consecuencias socioeconómicas de la pandemia. Pero también donde con más fuerza está brillando la solidaridad de la comunidad evangélica. Uno de esos puntos de luz es el Ejército de Salvación Palomeras, entidad a la que el Ayuntamiento de Madrid designó como cabecera, para suplir a aquellos puntos de distribución de alimento que se vieron obligados a cerrar en marzo del pasado año. Fue en su sede donde tuvo lugar la ceremonia de entrega de unos premios, dedicados a reconocer la labor social del voluntariado de las entidades de Diaconía Madrid, en un contexto de Coronavirus.

En la edición anterior, de 2020, recibió el premio la asociación REMAR quien puso en marcha una Estrategia Nacional de ayuda a población más vulnerable frente al impacto social que generaba la crisis sociosanitaria. Solo en la Comunidad de Madrid ayudaron a más de 5.000 familias con alimentos. En la categoría de personas voluntaria, el premio fue para Mary Guerrero. Ella fue ganadora por partida doble. Por un lado, porque mantuvo la atención y redobló esfuerzos y el presupuesto social de la Iglesia Evangélica Cristo Vive, de la que es coordinadora de Acción Social. Por otro lado, porque Mary resultó contagiada por el virus y lo superó.

Entidad premiada en 2021

En esta nueva edición de la Fiesta del Voluntariado madrileño de Diaconía Madrid, la entidad galardonada ha sido la asociación Omidas Coreysad.

Durante la pandemia han redoblado sus esfuerzos para entregar alimentos a las familias más necesitadas de Carabanchel. Además de ofrecer apoyo escolar, formación prelaboral, talleres de búsqueda de empleo, salud financiera, alimentación, ajedrez… Su entrega y compasión les ha llevado a convertirse en un referente para el distrito. El equipo de Diaconía Madrid está realizando una labor de asesoramiento técnico y apoyo al desarrollo de los proyectos de esta entidad, así como impulsando la puesta en marcha de nuevas actividades.

Premio a la Persona Voluntaria 2021

En la categoría de Persona Voluntaria, el reconocimiento ha recaído en Shedy Plaza.

Shedy lideró un equipo de 14 personas que, desde el primer confinamiento hasta hoy, atienden y acompañan telefónicamente a personas que solicitan ayuda material y apoyo emocional desde la web www.respuestasalcoronavirus.org, que Diaconía Madrid puso en marcha al inicio de la crisis. Más de 180 familias han pedido ayuda desde esta web y todas y cada una de ellas han sido llamadas, se les ha ofrecido apoyo y ayuda, y sobre todo están teniendo la oportunidad de recibir la llamada de una persona que escucha y se interesa por ellas de una forma genuina y continuada en el tiempo.

Para Diaconía Madrid esta colaboración, liderada por Shedy Plaza, ha sido esencial. Cuando la necesidad crece de una forma tan intensa y el apoyo de las administraciones públicas no responde a la necesidad, la sociedad civil organizada genera respuestas rápidas y flexibles que ayudan a mitigar las consecuencias de la pandemia. Sin duda, este premio expresa nuestra gratitud a una persona, un equipo y un proyecto que ha emergido con el objetivo de dar respuestas a las consecuencias provocadas por la COVID-19.

Menciones al voluntariado de los diferentes proyectos de Diaconía Madrid

Esta ceremonia de premiación también sirvió para agradecer a las personas voluntarias de aquellas entidades miembro con las que se colabora en el desarrollo de proyectos. En esta ocasión se reconoció la labor de:

  • Diana Camelo (imagen superior izquierda) por su participación en el proyecto SAUS, Servicio de Atención a la Urgencia Social. Diana además de realizar acciones de atención directa, organiza la logística y coordina al equipo de personas voluntarias en Abriendo los Cielos. Es una magnífica motivadora y excelente formadora. La calidez de su trato y la calidad de su labor son dignas de imitar.
  • Rebeca Serrano Padilla, Karen Martín Andrés y Aida Diaz-Suelto Llamas, representan el compromiso y la entrega de la juventud. Son todo un referente para su generación de lo que es el servicio constante, desinteresado, sacrificial. No soló hacen una gran labor de apoyo escolar y ocio educativo con menores en Club Metas, sino que además son excelentes estudiantes.
  • Paul y Tamara Lizardo forman parte del equipo del Proyecto Red + Vida, que desarrollan en Misión Urbana. Desde su llegada se han integrado en el equipo aportando su trabajo en todo tipo de tareas, desde las menos vistosas y duras (como la clasificación, acondicionamiento y preparación de más de 200 bolsas de juguetes, carga y descarga de alimentos, gestión del ropero…) a labores más gratificante (atención directa a mujeres embarazadas, a niñas y niños, así como el cuidado del equipo de personas voluntarias del proyecto).
  • María Dolores Blanco Rodas es voluntaria del Proyecto Oficina Técnica. Su entusiasmo y esmero consiguen que el ambiente de trabajo sea aún mejor. Su experiencia y capacidad de aprendizaje la convierten en una persona imprescindible en el equipo. Gracias a su apoyo hemos podido avanzar en el proceso mejora continua de Diaconía Madrid.

Estas fueron las personas que vieron reconocida su labor. Sabemos que las personas voluntarias no buscan ningún tipo de rédito personal, más que el que pueda surgir de la satisfacción de servir. Sin embargo, en Diaconía Madrid estamos convencidos de que no solo es necesario dar honra a quien honra merece, sino que este tipo de acciones pueden incentivar futuras actuaciones y promover la virtud de la gratitud.

En la misma ceremonia se hizo entrega de los premios a las niñas y niños ganadores del Concurso Infantil de Dibujo “Diversidad Divertida”, haz clic en este enlace para ver las imágenes de la entrega. Así como del Certamen de Cuentos Breves “Pueblos sin Barreras”, haz clic en este enlace para conocer a los niños y niñas premiados .

Tras la entrega de los premios pudimos disfrutar de un tiempo de confraternidad, en el que las personas asistentes se felicitaron, se saludaron, compartieron experiencias y celebraron la fiesta del voluntariado en torno a un sencillo refrigerio y bajo las medidas de protección de la COVID-19.

Damos muchas gracias a todas las personas con las que compartimos las fiesta del voluntariado evangélico madrileño, y rogamos disculpas a quienes no pudieron asistir debido a la limitación del aforo. Es nuestro máximo anhelo que en 2022 podamos recuperar el contacto físico y el placer de estar juntos. Mientras tanto, sigamos trabajando, sigamos siendo agradecidos.

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